domingo, 5 de abril de 2009

REMINISCENCIA



El 11 de febrero de 1995, Freddy Contreras se disponía a ir en busca de su hermana Karen a la clínica de rehabilitación, en donde estaba internada. La hermana de quince años era la menor y sufría de una fuerte adicción a las píldoras antidepresivas, esto como consecuencia de la separación de sus padres hace 5 años atrás.
Freddy ese día iba a cometer uno de los hechos que marcaron ese año la escena policial.


Su personalidad desde que era un niño fue muy introvertida, lo cual le trajo todo tipo de complejidades, siendo la principal el sentirse culpable de la separación de sus padres.
Freddy nunca represento el pensamiento de su padre Octavio, quien era militar, sino mas bien el de su madre Angélica, una profesora de filosofía de la universidad de Chile, esto lo llevó a creer firmemente en sus ideales.
En su juventud Freddy demuestra su indiferencia por la sociedad en la que vive y toma actitudes de revelación. Una de ellas fue la de conectarse con el trafico de armas por medio de un sargento de las fuerzas armadas llamado Marcelo Ramírez.
Ya inmerso en todo tipo de negocios ocultos Freddy abandona su hogar sumergiéndose en la clandestinidad y realiza sus conexiones en un prostíbulo del centro de la ciudad en donde conoce a Marcelo Maldonado quien seria su cómplice.


Al llegar a la clínica el doctor encargado le pregunta cual es la razón del retiro de su hermana, Freddy le responde que acaba de fallecer su padre y se la tiene que llevar de inmediato.
Al encontrarse con Karen el le da un fuerte abrazo y ella al verlo se pone a llorar, Freddy le dice que este tranquila que no pasa nada grave, pero que se tiene que ir antes de las tres de la tarde al sur del país donde sus tíos, Karen le pregunta a su hermano que es lo que pasa y el le responde que solamente quiere que este tranquila en el sur y no en ese centro. Luego de un rato Freddy envía a Karen a hacia el sur a la casa de sus tíos. En camino a su departamento Freddy llama al Maldonado para decirle que se encuentren a la hora indicada y en la estación de metro que habían acordado.
Al llegar a la pieza en donde vivía saca rápidamente un bolso de mano y sale en dirección hacia el centro.
Al llegar a la estación Republica en una esquina busca un teléfono y marca a su madre para decirle que todas las cosas mejorarán y que pronto estará en casa junto a ella y su hermana. Luego de un rato y al bajar las escaleras del metro se encuentra con Maldonado quien le dice que esta listo, ambos comienzan a bajar rápidamente a la galería principal, en dónde sacan del bolso dos pistolas automáticas dirigiéndose a la caja principal, en eso Freddy aprovechando un descuido de el cajero ingresa en la cabina apuntando en la cabeza del encargado exigiéndole todo el dinero, mientras tanto Maldonado toma muy sigilosamente al guardia y le dice que nada esta pasando y que no cometa nada que lo que se pueda arrepentir. Después de casi tres minutos, Freddy Contreras y Marcelo Maldonado corrían hacia la escalera sin darse cuenta que estaba ya activada la alarma pues en el pasillo se encontraban frente a frente con dos guardias de seguridad que intentaron detenerlos, sin mas remedio Maldonado comienza a disparar a quemarropa en contra de los guardias y de inmediato recibe respuesta de ellos, siendo impactado con un tiro en su pecho. Mientras tanto Freddy corre desesperadamente hacia el sector de pasajeros y en un intento por salvarse toma por rehén a un hombre y amenaza a los guardias con matarlo si es que no lo dejaban irse en el vagón que se acercaba. Freddy sintiéndose muy mal y viendo a su alrededor el sector rodeado ya de la policía y gente de seguridad decide poner el arma en su boca en donde cae al presionar el gatillo.
En la noche del 11 de febrero de 1995 Angélica Rojas madre de Freddy recibe la noticia de que su hijo había fallecido.

DESGRACIADO

Esta historia sucede un día temprano en la mañana en donde Martín se encuentra durmiendo en su cama. Al cabo de unos segundos suena el celular, era Marcelo su amigo de la infancia, que le decía que se juntaran en el centro de la ciudad, luego de un rato Martín se preguntaba que seria tan urgente para poder llamar a esa hora, luego de pensar un rato, Martín recordó que Marcelo hace un tiempo le había comentado un negocio que tenia con unos gitanos que había conocido en un remate, en eso Martín toma lo que tenia mas a mano y se dirige a su auto.

Al divisar a Marcelo, Martin observa que este se encuentra con un tipo muy desfachatado, con bigotes y sombrero, este tipo se veía muy inquieto y llamaba mucho la atención. Al saludarse el hombre estrecha fuertemente la mano a Martín y le sonríe mostrándole su diente de oro, en eso Martin le pregunta a su amigo que es lo que estaba pasando, en donde Marcelo responde que se dirigen al campamento de Milko, el gitano que los acompañaba.

Luego de un rato, los tres se dirigen a los suburbios de la ciudad en el auto de Martin.

En el trayecto, Milko hacia preguntas a Martin sobre su auto y lo felicitaba por tener una maquina tan hermosa, además le comentaba que eran pocas las personas que poseían un auto tan especial. Después de un rato de conversación los hombres llegan al campamento gitano ubicado en las afueras de la ciudad.

Al bajarse del auto Milko le indica algo a Marcelo y este a su vez le dice a Martin que lo espere enfrente ya que los gitanos eran muy recelosos al momento de hacer negocios.

Al pasar unos cuantos minutos salen Milko y dos gitanos mas de una carpa en donde el gitano mayor entrega una bolsa de genero a Marcelo, este hace un gesto a los negociantes y cruza hacia donde Martin. Al llegar al frente Marcelo le pregunta a su amigo que recuerde desde hace cuanto se conocían y de las cosas, locuras y anécdotas que habían pasado juntos en su larga amistad. Es en ese momento que Marcelo con una risa nerviosa dice a su amigo que acaba de vender su auto a los gitanos, Martin sin dejar pasar unos segundos toma por el brazo a Marcelo y le dispone un certero golpe en su mejilla dejándolo en el suelo.

Los gitanos al ver esta situación solo reaccionan con risas y burlas ante los dos jóvenes.

Martin al ver a Marcelo en el piso empieza a recordar todas las locuras y complicidades que habían vivido desde niños. Es en este lapso que al mirarse ambos comienzan a reírse largamente y en donde en segundos su única reacción fue de subirse al auto y marcharse rápidamente del lugar con una sonrisa de oreja a oreja.

LA MALDICION DEL CURA ZOMOZA

Una tarde de invierno del año 1808 llegaba en su caballo a Linares un sacerdote español muy joven llamado José Antonio Somoza.

El padre somoza era de un carácter muy fuerte y directo que a veces lo sobrepasaba, pero además era un hombre trabajador y destacado en sus labores con los campesinos.

En ese entonces el sacerdote comienza a trabajar en la parroquia de la villa san Ambrosio de Linares en donde su activa labor lo llevo a recorrer campos y villorrios difundiendo el evangelio a todos los habitantes.

Por ese mismo tiempo vivía en Linares una bella joven llamada Amanda Ovalle hija de una de las familias fundadoras de la villa. Ella era una mujer muy talentosa llena de inteligencia y belleza quien trabajaba en la parroquia anotando nacimientos, matrimonios y defunciones.

El padre Somoza apreciaba mucho la ayuda de Amanda en la parroquia ya que gran parte de sus quehaceres la pasaba afuera. Ambos en el pasar del tiempo se hicieron muy amigos y se tenían gran estimación.

Al llegar el año 1810 corre por Chile la noticia de independencia en donde Linares no queda ajena al fervor nacional , llenando en sus pobladores de un espíritu de libertad. Sin embargo el padre Somoza como buen español era mejor realista y por lo cierto no aceptaba lo que estaba sucediendo. Es entonces cuando en un sermón del domingo el cura Somoza fustiga duramente a los patriotas y los descalifico en su totalidad.

Es aquí en donde empiezan a circular entre la villa comentarios de la relación que tenían el sacerdote y la joven Amanda, relación que excedía las normales de un cura y su secretaria y que se les había visto en conversaciones demasiadas intimas.

Al pasar unos meses la situación se hizo insostenible para el sacerdote y un día de marzo de 1811 este recrimina a sus acusadores con algunos versículos de la biblia “ Entonces llovió azufre y fuego sobre Sodoma y Gomorra”. Esa misma noche y luego de rezar hasta altas horas , el padre Somoza pide a su sacristán que le trajera aceite sagrado para luego vestirse de ornamentos negros y dirigirse a la plaza.

Cubierta de una neblina invernal él junto a su sacristán atravesaron los grandes arboles y llegaron a la esquina norte de la villa en donde el sacerdote en voz alta dijo: “ Villa ingrata, nunca serás grande, habrá miseria en tus calles, infelicidad en tus hogares y sufrirás por siglos sin dicha ni glorias “.

Al pasar por los cuatro puntos de la plaza profesando la maldición el cura Somoza se dirige lentamente a su parroquia en donde dice a su sacristán que avisara al pueblo que por enfermedad no volvería a cantar misa.

Poco tiempo después un día en la mañana el sacristán se dirige a la habitación del padre Somoza en donde para su sorpresa encuentra al sacerdote colgado de una viga.